Plaza de Caguas
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La plaza pública de Caguas, luego de las cinco de la tarde en días de semana, se convierte en el hábitat de coquíes, aves, de ambulantes, perros y una que otra persona que sale de trabajar. Se siente un poco aburrida en al atardecer y no hay ningún local abierto para que los jóvenes “jangueen” y “bochinchen” entre sí.
Aparenta una plaza como para cuentos de hadas; hermosa, limpia y sobre todo tranquila. Lamentablemente en días laborales luego de que la gente está “harta” del largo y pesado día, dá la impresión de un pueblo fantasma, sin gente, comercios cerrados y con poco movimiento de gente que parecen “zombis”. Hay un carrusel vacío sin sus caballitos trotando, porque no hay niños que digan, “papi me quiero montar” como normalmente sucede los fines de semanas o más tarde en las noches, cuando los padres llevan a sus hijos a pasar un ratito “chilin”. La Catedral cerrada y lo único que se escucha, es el “tan” “tan”, de la campana de las 6 p.m.
Han ido cerrando los negocios que un día fueron lugar de despiste y entretenimiento de muchos. La economía y los cambios de interés social, han tenido una gran influencia. Lo único que hay en la plaza y que nunca puede faltarle al puertorriqueño cafetero, es un negocio llamado, “Caffeto” y al otro extremo, hay un negocio para los “antojaos”, de frituras llamado, “La Almendrita”. Es preocupante, que una plaza tan bonita, solo la visiten los que “no tienen más nada que hacer”. Debería ser un lugar más “cool” para los jóvenes que quisieran salir un ratito en
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la semana para despistar y liberar el estrés de la “uni” o la escuela. Lo que se puede ver en las tardes y no por mucho tiempo, es uno que otro jóven hablando por celular, un señor leyendo el periódico, mujeres gritándose de un lugar a otro y cuatro personas con uniforme de trabajar, con caras de aborrecidos y locos por irse porque no encuentran que hacer a la hora de salida de sus trabajitos.
Como si fuese solamente un pasado, así ha quedado la plaza pública de Caguas en las tardes de semana. Deberían crear actividades para jóvenes al menos dos veces en semana, para cuando ellos salgan de sus escuelas y universidades. Esto quizás ayude a ocupar el tiempo libre de quienes no tiene na’ que hacer y buscan meterse en otros asuntitos.
Por lo pronto sigue siendo una de las más limpias y “chuchin” que hay, lo que le falta es un poquito de más animación. Mientras, sus fieles amigos y visitantes en semana luego del estrés diario, van a ser; los árboles, banquitos, animales y el que nunca faltaría, el de ambulante. Se necesita más apoyo a la juventud que busca salir de la cotidianidad y entre ellos irse a chinchorrear y despistarse sin tener que ir tan lejos de sus hogares. La plaza sería perfecta y más que chévere para darse una vueltita luego del trabajo, escuela o la universidad, durante la semana. Se podría dar, si la música y el baile estuvieran presentes para mover el esqueleto un ratito y sacar de la mente las preocupaciones por un buen rato. Sería una sociedad cagueña más dinámica y con menos violencia porque los jóvenes tendrían en que depositar su valioso tiempo.

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